Recientemente
el think thank Corporate Excellence
presentaba un estudio del prestigioso Cees B.M van Riel cuyo título era ¿Qué
hace a un CCO (Chief Communication Officer) excelente? En la investigación han participado
117 Directores de Comunicación de grandes empresas de Estados Unidos, Reino
Unido, Alemania, Francia, España, Italia, Países Bajos, Brasil, México y Chile.
Las grandes conclusiones son:
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Los CCO se están convirtiendo en los gestores de los intangibles
clave, como la reputación, la marca, la comunicación y los asuntos públicos,
incrementando su influencia con los grupos de interés, incluyendo no sólo los
medios de comunicación sino las comunicaciones con clientes, empleados e
inversores y las relaciones con las principales instituciones sectoriales,
políticas y sociales.
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Se distinguen cuatro tipologías de CCO: los responsables de
alinear a los grupos de interés, los constructores de relaciones, los
facilitadores en procesos de cambio interno y los que integran la comunicación
en el negocio. Para asumir todos estos roles, el perfil del CCO está
incorporando a las competencias propias de la gestión comunicación, la marca o
la reputación, otras relacionadas con el negocio, el liderazgo, la gestión de
grupos de interés, la visión comercial y la capacidad analítica del contexto
social.
La aportación
es muy interesante pero quizá incompleta. Y no hay nada como volver a los
clásicos. Si hay alguien que ha escrito con profusión sobre la figura del
Dircom es Joan Costa. En El ADN del
Dircom (2011) escribe que “la
actividad del DirCom se centra más en la planificación y la gestión
estratégica, en asesorar a la Alta Dirección y a las relaciones con los stakeholders. Se aprecia más su visión
de futuro y su adaptación al cambio, y crece su gestión de la construcción y el
control de la imagen, la reputación corporativa y la responsabilidad social”.
Otras definiciones como la de la profesora Magda Mut indican que el Dircom es
el representante de los públicos dentro de la organización. Totalmente válida.
Jose Manuel
Velasco, presidente de la Asociación de Directivos de Comunicación (DIRCOM),
coincide con esa visión. En su blog recogía la evolución de esta figura en los
últimos años (perdonad por la extensión de la cita pero tiene mucha miga): “Antonio López, presidente de honor de DIRCOM, patentó hace ya muchos
años el símil del director de orquesta. La misión del responsable del
departamento de comunicación era lograr que todas las voces de la organización
sonasen armónicas. Esta visión
conceptual tiene mucho mérito si consideramos que cuando fue acuñada aún era el
tiempo de los jefes de prensa elevados a posiciones directivas, principalmente
en el mundo empresarial. Sin embargo, hoy la
música se mezcla con el ruido, la mayoría de la gente no recuerda de las
canciones más que el estribillo, todos los concertistas tienen la posibilidad
de influir en la partitura, las composiciones nacen condenadas a un ciclo vital
muy corto y a los intérpretes se les atribuye a menudo más importancia que a
los creadores. Por ello, en el actual contexto sociológico la definición
de dircom que me gusta más es la siguiente: “Los moderadores de los
procesos de diálogo con los grupos de interés”. La tarea del moderador consiste en iniciar el diálogo
y dirigirlo para que del mismo se extraigan conclusiones que interesen a la
audiencia. Un buen gestor del diálogo logra que los interlocutores se
consideren protagonistas al ser escuchados, se identifiquen con el objeto del intercambio de opiniones y crezca en ellos su
predisposición a compartir expectativas. Expresado de otra forma: el premio a
una conversación sincera, equilibrada y enriquecedora es alineamiento,
motivación y compromiso. Los anglosajones lo traducen como engagement, motivation y commitment”.
El Dircom
tiene claramente una misión conversacional. Un fin de equilibrio informacional
(bidireccionalidad) entre organización y públicos. Ahora bien, las nuevas tecnologías
y la necesidad de conquistar posicionamientos, construir marcas y crear
empatías. Como consecuencia existe la tendencia de las empresas por generar
contenidos. David Martínez Pradales, gerente
de comunicación externa de Orange publicaba en TOP Comunicación sobre el futuro
de este perfil: “La evolución de la comunicación corporativa se encuentra hoy
en una fase intermedia entre el Plan de
Comunicación y el Plan de Conversación (que a duras penas va definiendo) y
debería prepararse ya para afrontar el siguiente paso: El Plan
Editorial. Por supuesto, ninguna de
estas evoluciones en la labor del comunicador sustituye a la anterior, sino que deben combinarse de manera
inteligente para dar respuesta a los distintos retos que nos plantea la
construcción activa del futuro, no sólo de la comunicación sino de las
relaciones de las empresas con su entorno. En esta nueva etapa evolutiva, el
actual Director de Comunicación (DIRCOM) pasaría a cumplir las funciones de Director de
Contenidos (DIRCON), algo que siempre ha formado parte de su actividad, pero ahora lo haría
con sentido pleno”. Por aquí van los
pasos futuros del Dircom.






